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Estabamos dormidos hasta que alguien gritó ¡fuego! / y todo acabó hecho cenizas / parece ser que eran tiempos de lucha / y nadie podía mencionar nada más / no era ético perder el tiempo / nos repetían una y otra vez / se escucha el violín / que dulce el violín / ¡guerra siempre! Guerra siempre al sucio pop ¡fuego! / esos poperos no van a durar demasiado / había que acabar con los dinosaurios / y afilar las guitarras en esta lucha / nosotros anduvimos a gritos y silbando / nunca a viva voz / de repente parecía que habían encontrado algo ¡fuego! / algo que les resultaba totalmente extraño / los mismos que decían que el corazón era solamente un músculo / recién enterados de la dulzura del amor / aman hoy en día la melodía de la soga del ahorcado.
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